Me hablan tanto del
Gitanos, aquel lugar casi mítico, donde los shows eran espectaculares y los chicos eran “todos bonitos”. Dicen que ya no hay como el, que las discotecas actuales se han degenerado y que ninguna ha podido emular aquella magia y fascinación por lo nuevo.
Antes estuvo el
Splash, y en barranco el
Kitsch, pero no llegaron a tener la categoría de “sitio obligado”. Allí, en cambio, todo era
distinto, y se creaba una fantasía de libertad y espacio de encuentro con otros
similares.
Yo no lo viví, estaba avocado a otros quehaceres propios de mi edad y mi desidia, ahora me siento parte de un lugar perdido... ¿cómo habrá sido aquel entonces? Cuando estos “chicos viejos” salían entusiastas a poblar de miradas una Lima desierta
Se repiten los mismos clichés, las mismas jerarquías y exclusiones. Se cuela una ideología. Pero aún así me gusta más lo antiguo, lo que es pura nostalgia.
Creo que me regocijo en sus historias, imagino cada agitación, cada encuentro a hurtadillas y evoco un deseo...