domingo 25 de octubre de 2009

Gastronomía

Para comerse un hombre en el Perú
hay que sacarle antes las espinas,
las vísceras heridas,
los residuos de llanto y de tabaco.
Purificarlo a fuego lento.
Cortarlo en pedacitos
y servirlo a la mesa con los ojos cerrados,
mientras se va pensando
que nuestro buen gobierno nos protege.

Luego:
afirmar que los poetas exageran.

Y como buen final:
tomarse un trago.

Juan Gonzalo Rose
¿Qué será esto del dolor?

que llega sin anunciarse...

que insiste y se enmascara

que no se inscribe...

que sólo duele

miércoles 7 de octubre de 2009

-Siempre la misma mierda. Siempre tienes que estar haciendo algo, inventando algo ¿No podemos ser simplemente como somos?

-¿Qué acaso no puedes comprender? Cuando una actriz interpreta a una mujer que quiere conquistar a un hombre, intenta ser todas las mujeres del mundo en una…


R. W. Fassbinder. La ansiedad de Veronika Voss

viernes 25 de septiembre de 2009

Kraftwerk, Tour de France

miércoles 23 de septiembre de 2009

Got a Hole

Mi hombre

tiene un hoyo en el corazón

que no se llena con palabras...

viernes 18 de septiembre de 2009

Arcano

Un día le pregunté a Elvira Luza que cómo explicaba el fenómeno de sendero en Ayacucho. Y me dijo casi textualmente: "Es que los ayacuchanos son artistas de corazón"; es decir, que, para ella, el prodigio y pasión por el arte del ayacuchano explicaba también su contraparte, el fanatismo en política. Y Elvira conocía muy bien al pueblo ayacuchano. Tenía la más importante colección de arte popular y tradicional del Perú, y atendía a muchos artesanos ayacuchanos...

martes 25 de agosto de 2009






No alcanzaré a ser puro mientras no crezca yerba de mis pies.

Hasta no saber oscuramente, que en mí fluye el agua, crece el fuego, trashuman animales.



puedes contarme cualquier cosa


creer no es importante


lo que importa es que el aire mueva tus labios


o que tus labios muevan el aire


que fabules tu historia, tu cuerpo


a toda hora sin tregua


como una llama que a nada se parece


sino a una llama



Xavier Abril y Blanca Varela, Naturaleza e Historia