martes, 29 de mayo de 2018

Tu pequeña soledad
tu pequeña, oscura y fría
soledad
que me ampara esta noche,
es plena.
Plena de llanto sobre mi regazo
poco antes de la medianoche.

Y si te digo algo
no espero nada a cambio,
soy de aspiraciones modestas
Pero allí, en ese silencio,
en ese vacío que has querido ocultar
con quejas
Allí, he podido ver una grieta
y a través de la grieta un pozo
un pozo lleno de sangre,
como el silencio de tus palabras.

Es breve y serena tu muerte
en ese pozo me miras a solas,
distancia que nos separa,
lugar que contemplas
todo tú resguardado de mí







Yo hubiese sido una excelente ama de casa

Una esposa ejemplar

abocada a los quehaceres cotidianos

sin quejas, ni reproches


Aquella que ocupada (siempre ocupada)

vaciará  el contenido de un objeto

para llenarlo otra vez (tres veces al día)

Así, solo entonces

hubiese recibido el premio a mi esfuerzo

mi trono de hierro, mi velo de sal


Pero cariño, no te dejes engañar

yo también amo!

Amo a un hombre

al que espero

cada noche

con la comida caliente

y las camisas planchadas


Acaricio su recuerdo en el día

Fantaseo sus pasos con cada sonido del reloj

(El)

como siempre

no sabe nada de mí

(pero yo)

yo lo elegí por otras razones

más mundanas

y secretas


No hay confín para este amor

(mío)

es como dejar el agua correr por el regadero


...










martes, 19 de enero de 2016

No son objetos los que quiero poseer

tampoco estoy dispuesto al cambio

solo quisiera estar dormido en un río

un río de sangre en el que tú

ya hubieses dormido

siempre

lunes, 28 de septiembre de 2015

"¿Por qué dejas entrever
una remota esperanza,
si el deseo no te alcanza,
si nada volverá a ser?
Y si no habrá amanecer
en mi noche interminable
¿de qué sirve que yo hable
en el desierto, y que pida
para reanimar mi vida,
remedio a lo irremediable?"


Es un misterio para mí

tu llamada...
pero en sí (siendo realistas)
solo hay un común devenir de las cosas

tan ordinario, tan crudo

que me hieres como nunca antes

domingo, 7 de junio de 2015

Old Fashion

No tengo con quién hablar por las noches

me falta, me (haces) falta

Quería contarte el pasaje de un libro que leí

el más impactante

el más doloroso...

Luego, simplemente hablar 

hablarte de impresiones

de miradas, de puntos de vista

Todo eso como un preámbulo 

un preámbulo del sueño

sueño a cuerpo caído

sobre el tuyo

sobre el mío











sábado, 15 de marzo de 2014

Bola de nieve






Hermoso Bola de Nieve


Bola de Nieve en Radio Panamericana, 1958

miércoles, 26 de febrero de 2014

Por qué seremos tan hermosas...




Por qué seremos tan perversas, tan mezquinas
(tan derramadas, tan abiertas)
y abriremos la puerta de calle
al monstruo que mora en las esquinas,
o sea el cielo como una explosión de vaselina
como un chisporroteo,
como un tiro clavado en la nalguicie.

Por qué seremos tan sentadoras, tan bonitas
los llamaremos por sus nombres
cuando todos nos sienten
(o sea, cuando nadie nos escucha)
Por qué seremos tan pizpiretas, charlatanas
tan solteronas, tan dementes

Por qué estaremos en esa densa fronda
agitando la intimidad de las malezas
como una blandura escandalosa cuyos vellos
se agitan muellemente
al ritmo de una música tropical, brasilera.





Por qué seremos tan disparatadas y brillantes
abordaremos con tocado de plumas el latrocinio
desparramando gráciles sentencias
que no retrasarán la salva, no
pero que al menos permitirán guiñarle el ojo al fusilero

Por qué seremos tan despatarradas, tan obesas
sorbiendo en lentas aspiraciones
el zumo de las noches peligrosas
tan entregadas, tan masoquistas,
tan hedonísticamente hablando

Por qué seremos tan gozosas, tan gustosas
que no nos bastará el gesto airado del muchacho,
su curvada muñeca:
pretenderemos desollar su cuerpo
y extraer las secretas esponjas de la axila
tan denostadas, tan groseras





Por qué creeremos en la inmediatez,
en la proximidad de los milagros
circuidas de coros de vírgenes bebidas y asesinos dichosos
tan arriesgadas, tan audaces
pringando de dulces cremas los tocadores
cachando, curioseando.




Por qué seremos tan superficiales, tan ligeras
encantadas de ahogarnos en las pieles
que nos recuerdan animales pavorosos y extintos,
fogosos, gigantescos.

Por qué seremos tan sirenas, tan reinas
abroqueladas por los infinitos marasmos del romanticismo
tan lánguidas, tan magras

Por qué tan quebradizas las ojeras, tan pajiza la ojeada
tan de reaparecer en los estanques donde hubimos de hundirnos
salpicando, chorreando la felonía de la vida
tan nauseabunda, tan errática.

Néstor Perlongher

Tomas del L'Inconnu du lac, Alain Guiraudie