jueves, 1 de diciembre de 2016


Tu padre está contento con tu muerte
descansa en paz, hijo mío

Si tan solo ese alivio te fuese concedido
pero aún sostienes su mirada
con todas las heridas posibles
el ídolo está al final del pasillo

tu cuerpo será entregado
lleno de deudas
y los acreedores enfurecidos
reclamarán por justicia

noc, noc, una mueca
el ceño fruncido,
la sonrisa obscena
el ídolo está al final del pasillo

Un recuerdo alumbra tu mirada
es el reflejo del mar sobre una roca
en la roca el cadáver de un niño
no está muerto, está rendido

y el amor que proyecta
suscita compasión en un desconocido
no es el indicado, pero es al fin y al cabo
por un sendero oscuro te trae a la vida

la vida tuya que es una deuda
una espera eterna del momento suspendido

el ídolo, siempre, está al final del pasillo

martes, 19 de enero de 2016

No son objetos los que quiero poseer

tampoco estoy dispuesto al cambio

solo quisiera estar dormido en un río

un río de sangre en el que tú

ya hubieses dormido

siempre

lunes, 28 de septiembre de 2015

"¿Por qué dejas entrever
una remota esperanza,
si el deseo no te alcanza,
si nada volverá a ser?
Y si no habrá amanecer
en mi noche interminable
¿de qué sirve que yo hable
en el desierto, y que pida
para reanimar mi vida,
remedio a lo irremediable?"


Es un misterio para mí

tu llamada...
pero en sí (siendo realistas)
solo hay un común devenir de las cosas

tan ordinario, tan crudo

que me hieres como nunca antes

domingo, 7 de junio de 2015

Old Fashion

No tengo con quién hablar por las noches

me falta, me (haces) falta

Quería contarte el pasaje de un libro que leí

el más impactante

el más doloroso...

Luego, simplemente hablar 

hablarte de impresiones

de miradas, de puntos de vista

Todo eso como un preámbulo 

un preámbulo del sueño

sueño a cuerpo caído

sobre el tuyo

sobre el mío











sábado, 15 de marzo de 2014

Bola de nieve






Hermoso Bola de Nieve


Bola de Nieve en Radio Panamericana, 1958

miércoles, 26 de febrero de 2014

Por qué seremos tan hermosas...




Por qué seremos tan perversas, tan mezquinas
(tan derramadas, tan abiertas)
y abriremos la puerta de calle
al monstruo que mora en las esquinas,
o sea el cielo como una explosión de vaselina
como un chisporroteo,
como un tiro clavado en la nalguicie.

Por qué seremos tan sentadoras, tan bonitas
los llamaremos por sus nombres
cuando todos nos sienten
(o sea, cuando nadie nos escucha)
Por qué seremos tan pizpiretas, charlatanas
tan solteronas, tan dementes

Por qué estaremos en esa densa fronda
agitando la intimidad de las malezas
como una blandura escandalosa cuyos vellos
se agitan muellemente
al ritmo de una música tropical, brasilera.





Por qué seremos tan disparatadas y brillantes
abordaremos con tocado de plumas el latrocinio
desparramando gráciles sentencias
que no retrasarán la salva, no
pero que al menos permitirán guiñarle el ojo al fusilero

Por qué seremos tan despatarradas, tan obesas
sorbiendo en lentas aspiraciones
el zumo de las noches peligrosas
tan entregadas, tan masoquistas,
tan hedonísticamente hablando

Por qué seremos tan gozosas, tan gustosas
que no nos bastará el gesto airado del muchacho,
su curvada muñeca:
pretenderemos desollar su cuerpo
y extraer las secretas esponjas de la axila
tan denostadas, tan groseras





Por qué creeremos en la inmediatez,
en la proximidad de los milagros
circuidas de coros de vírgenes bebidas y asesinos dichosos
tan arriesgadas, tan audaces
pringando de dulces cremas los tocadores
cachando, curioseando.




Por qué seremos tan superficiales, tan ligeras
encantadas de ahogarnos en las pieles
que nos recuerdan animales pavorosos y extintos,
fogosos, gigantescos.

Por qué seremos tan sirenas, tan reinas
abroqueladas por los infinitos marasmos del romanticismo
tan lánguidas, tan magras

Por qué tan quebradizas las ojeras, tan pajiza la ojeada
tan de reaparecer en los estanques donde hubimos de hundirnos
salpicando, chorreando la felonía de la vida
tan nauseabunda, tan errática.

Néstor Perlongher

Tomas del L'Inconnu du lac, Alain Guiraudie




domingo, 26 de enero de 2014


Fue entonces que me dije:

"este chico no es como los otros"

y así empezó el sortilegio

Una rosa hizo brotar otra rosa

sobre un campo estéril

lleno de arbustos quebradizos

Al fin y al cabo, todo es combustible

inclusive las ramas secas

que pueblan mi corazón.


Una rosa surgió temerosa

del cruce entre tus cejas y mis labios

que al estar alineados en tan perfecto ángulo

produjeron eso que yo llamo un surco,

una sombra, un misterio

un amor...